



















Mañana viernes 28 de septiembre recuerden llevar a su hij@ con el uniforme de gimnasia completo de 8:00 a 11:00 a.m. ambas jornadas a una mañana deportiva a la cancha “
- El lunes 1 de octubre iniciamos el segundo valor en la maleta viajera “el respeto”
- Estamos enviando el cronograma de actividades y el menú de lonchera del mes de octubre.
- Recordamos a las familias la documentación que les falta de sus hij@s.
DESDE LA PERSPECTIVA DE SU HIJO
Por qué un niño consume drogas
De modo comprensible, algunos padres de niños que consumen drogas piensan que su hijo podría haberse visto presionado por sus compañeros y por los traficantes para que se entregue a ese consumo. Pero los niños dicen que optan por consumirlas debido a que quieren librarse del aburrimiento; sentirse bien; olvidar sus problemas y relajarse; divertirse; satisfacer su curiosidad; jugar con el peligro; aliviar sus dolores; sentirse adultos; demostrar su independencia; pertenecer a un grupo específico; o mostrarse audaces y superiores.
En lugar de actuar bajo la influencia de nuevos amigos cuyos hábitos adoptan, niños y adolescentes a menudo cambian de compañeros para poder reunirse con otros que han elegido sus mismos estilos de vida.
Los padres son los que mejor conocen a sus hijos y, por lo tanto, están en mejores condiciones para sugerirles alternativas saludables al consumo de drogas. Los deportes, los clubes, las lecciones de música, los proyectos de servicio a la comunidad y las actividades para después de clase no sólo mantienen activos e interesados a niños y adolescentes, sino que también los acercan más a sus padres, que pueden asistir a juegos deportivos y actuaciones artísticas. Para desarrollar un sentido positivo de independencia, se puede alentar al joven a cuidar niños o servir de mentor de otro niño. Para satisfacer el gusto de correr riesgos, sugiera trepar colinas, practicar karate o acampar.
Nuestra Cultura,
¿qué les Dice a los Niños Acerca de las Drogas?
Desafortunadamente las modas que prosperan en nuestra cultura son en ocasiones las tienen más capacidad de escandalizar. Hoy, los niños viven rodeados de mensajes sutiles y explícitos que les dicen qué tienen de "bueno" el alcohol, el tabaco y las drogas. Sus hijos pueden ver personajes de televisión que viven en la opulencia y el esplendor gracias al dinero de las drogas, pueden dar con un sitio en la web donde se urge a legalizar la marihuana, pueden a sus estrellas favoritas fumando en sus películas más recientes, o pueden escuchar canciones que describen lo excitante que es hacer el amor mientras se está drogado.
Para combatir estas impresiones, ponga su televisor y su computadora en un área que pueda compartir toda la familia, de modo que usted pueda vigilar lo que ven sus hijos.
Siéntese junto a ellos cuando miran televisión. Explore la Internet con ellos para hacerse una idea de lo que les gusta. Cualquier cosa que sea perturbadora puede convertirse en un "momento de enseñanza". Usted puede querer establecer pautas para los espectáculos televisados, películas y sitios en la web que considera apropiados para su hijo. (Puede también querer tranquilizar a sus niños asegurándoles que el mundo no es un lugar tan sombrío como aparece en las noticias, que se concentran fuertemente en los problemas de la sociedad).
De la misma manera, familiarícese usted mismo con las estaciones de radio, discos compactos y cintas magnetofónicas que prefieren sus hijos. Según una encuesta reciente, la mayoría de los adolescentes considera que escuchar música es su actividad no escolar favorita, y le dedican de tres a cuatro horas diarias. Puesto que muchas de las canciones que oyen hacen que el consumo de drogas parezca incitante y libre de consecuencias, usted querrá combatir esta impresión oponiéndole su propia y clara posición.
Cómo Enseñarle a su Hijo Acerca de las Drogas
Niños en Edad Preescolar
Puede parecer prematuro hablarles acerca de las drogas a niños de esta edad, pero las actitudes y hábitos que forman en esa época de sus vidas tienen una influencia importante en las decisiones que tomarán cuando sean mayores. En esta temprana edad, están ansiosos de conocer y memorizar reglas, y quieren que usted les dé su opinión de lo que es "malo" y de lo que es "bueno". Aunque son bastante grandes como para comprender que fumar es malo para ellos, no están preparados para entender las complejidades del alcohol, el tabaco y otras drogas. Sin embargo, es una buena edad para que practiquen las destrezas de toma de decisiones y solución de problemas que necesitarán luego para decir que no.
He aquí algunas maneras de ayudar a sus hijos en edad preescolar a tomar buenas decisiones acerca de lo que deben y lo que no deben ingerir:
Del Jardín de Infantes Hasta el Tercer Grado
(de cinco a ocho años de edad)
A esta edad, un niño demuestra por lo común interés creciente en el mundo que está por fuera de su familia y su casa. Ahora es el momento de comenzar a explicarle lo que son el alcohol, el tabaco y las drogas, que algunos las usan aun cuando sean dañinas, y las consecuencias de usarlas. Discuta cómo cualquier cosa que se ingiere y no sea alimento puede ser extremadamente dañino. Cómo interfieren las drogas con la manera en que funcionan nuestros cuerpos y pueden enfermar a una persona y hasta causarle la muerte. (A esta edad la mayoría de los niños tienen experiencias reales de la muerte de un pariente o de la muerte de un pariente de algún compañero de escuela). Explíquele la idea de la adicción -- que el consumo de drogas puede convertirse en un hábito muy malo que es difícil de abandonar. Elogie a sus hijos por cuidar de sus cuerpos y evitar cosas que pueden hacerles daño.
Para cuando sus hijos están en tercer grado, deben comprender:
Grados cuarto a sexto (de 9 a 11 años de edad)
Continúe asumiendo una posición firme en relación con las drogas. En esta edad, los niños pueden participar en una discusión de nivel más elevada acerca de por qué la gente se siente atraída por las drogas. Usted puede utilizar la curiosidad del niño acerca de acontecimientos traumáticos importantes en la vida de la gente (como un accidente de tránsito o un divorcio), para discutir cómo las drogas pueden ser causa de estos acontecimientos. A esta edad, a los niños les gusta también enterarse de hechos, especialmente cuando son extraños, y quieren saber cómo funcionan las cosas. Este grupo de edades puede sentirse fascinado por la manera como las drogas afectan el cerebro o el cuerpo del que las consume. Explique cómo cualquier cosa que se toma en exceso -- ya sea jarabe para la tos o aspirina -- puede ser peligrosa.
Los amigos -- ya se trate del mejor amigo o de un grupo de amigos -- son extremadamente importantes en esta edad, como lo es el armonizar con el grupo y ser considerado "normal". Cuando los niños entran en los primeros años o los años intermedios de la escuela secundaria, dejan su ambiente más reducido y protector y se unen a un grupo mucho más grande y menos íntimo de preadolescentes. Estos niños un poco mayores pueden exponer su hijo al alcohol, el tabaco o las drogas. Las investigaciones demuestran que cuanto más temprano empiezan los niños a consumir estas substancias, más probable es que experimenten problemas graves. Es esencial que las actitudes antidrogas de su hijo sean vigorosas antes de que entre en los primeros años o los años intermedios de la escuela secundaria.
Antes de salir de la escuela primaria, su niño debe conocer:
Ensaye situaciones potenciales en las que algunos amigos ofrecen drogas. Haga que sus hijos practiquen responder con un firme "¡Eso es realmente malo para ti!". Deles permiso para que lo usen a usted como excusa: "¡Mi madre me mataría si bebo una cerveza!". "No inquietar a mis padres" es una de las principales razones que aducen los preadolescentes para explicar por qué no consumirán marihuana.
Enséñeles a sus hijos a estar al tanto de cómo se promueven las drogas y el alcohol. Discuta cómo la publicidad, las letras de las canciones, las películas y los programas de televisión los bombardean con mensajes que dicen que consumir alcohol, tabaco y otras drogas tiene sus encantos. Asegúrese de que son capaces de separar los mitos de la realidad en lo que se refiere al consumo de alcohol, tabaco y otras drogas y alábelos por saber pensar por sí mismos.
Averigüe quiénes son los amigos de sus hijos, qué lugares frecuentan y qué les gusta hacer. Entable amistad con los padres de los amigos de sus hijos, de modo de poder apoyar los esfuerzos de los otros. Usted se sentirá en contacto más estrecho con la vida diaria de su hijo y estará en mejores condiciones para reconocer los puntos problemáticos. (Un niño cuyos padres consumen drogas, muy probablemente las consumirá también). Los niños de esta edad agradecen esta atención y participación. De hecho, dos tercios de los alumnos de cuarto grado dijeron que desearían que sus padres hablaran más con ellos acerca de las drogas.
Del séptimo al octavo grado (de 12 a 14 años de edad)
Un estereotipo común sostiene que los adolescentes son rebeldes, se dejan llevar por la presión de sus compañeros y juegan con el peligro hasta destruirse a sí mismos. Aunque a menudo los adolescentes parecen no mostrarse receptivos a los consejos de los padres mientras se esfuerzan por llegar a ser independientes, necesitan más que nunca el apoyo, la participación y la guía paternales.
Los adolescentes más jóvenes pueden experimentar cambios extremados y rápidos en sus cuerpos, sus vidas emocionales y sus relaciones. La adolescencia es a menudo una época de confusión y tensiones, caracterizada por cambios de ánimo y una profunda inseguridad, a medida que los adolescentes luchan por establecer sus propias identidades. No es sorprendente que esta sea la época en que muchos jóvenes prueban por primera vez el alcohol, el tabaco y otras drogas.
Los padres pueden no comprender que sus jóvenes hijos se sienten rodeados por las drogas. Cerca de nueve de cada diez adolescentes concuerdan en que "en estos días, parece que la marihuana está en todas partes". Los adolescentes tienen el doble de probabilidades de consumir marihuana que lo que creen sus padres, y se drogan en lugares que para sus padres están libres de riesgos, como la escuela, el hogar y las casas de los amigos.
Aunque los adolescentes pueden no demostrar que lo sienten así, los padres afectan profundamente las opciones de sus hijos acerca de las drogas. Saque partido de la intensidad con que muchos jóvenes se preocupan por su imagen social y su apariencia para ponerles de manifiesto las consecuencias inmediatas y desagradables del consumo del tabaco y la marihuana -- por ejemplo, que el tabaco es causa del mal aliento y mancha los dientes y hace que las ropas y el pelo huelan mal. Al mismo tiempo, usted debería discutir los efectos a largo plazo de las drogas:
Del décimo al duodécimo grado (15 a 17 años de edad)
Los adolescentes ya mayores han tomado ya en muchas ocasiones decisiones acerca de probar o no drogas. Los adolescentes de hoy conocen lo que es el consumo de drogas, distinguen no sólo entre las diferentes drogas y sus efectos sino también entre probarlas, consumirlas ocasionalmente y ser adicto a ellas. Presencian cómo muchos de sus compañeros consumen drogas, algunos sin sufrir consecuencias obvias o inmediatas, mientras otros pierden el control al hacerlo.
Para resistir la presión de sus compañeros, los adolescentes necesitan algo más que un mensaje general en el sentido de no consumir drogas. Es también apropiado mencionar cómo el consumo de alcohol, tabaco y otras drogas durante el embarazo ha sido vinculado con defectos de nacimiento en los bebés. A los adolescentes hay que advertirles de los efectos potencialmente mortales de combinar drogas. Necesitan oír que sus padres afirmen que cualquiera puede convertirse en un consumidor crónico o un adicto y que incluso el consumo no adictivo puede tener consecuencias graves y permanentes.
Los adolescentes tienden a ser idealistas y disfrutan de oír cómo pueden ayudar a hacer que el mundo sea un lugar mejor donde vivir. Dígales a sus hijos adolescentes que el consumo de drogas no es un crimen sin víctimas, y asegúrese de que comprendan el efecto que tiene en nuestra sociedad el consumo de drogas. Llame la atención de su hijo adolescente señalándole que evitar las drogas puede ayudarlo a hacer de su ciudad un lugar mejor y menos peligroso, y que estar libre de drogas hace que, después de clase, se disponga de más energía y voluntad para servir de mentor de niños más pequeños -- actividades que la comunidad espera de él.
Su hijo adolescente puede estar al tanto del debate en torno a la legalización de la marihuana y sobre si los médicos podrían recetarla con propósitos curativos. La idea que una droga ilegal puede ofrecer ventajas desde el punto de vista de la salud, induce a confusión. Ahora que su hijo adolescente es lo bastante grande como para comprender la complejidad de la cuestión, es importante discutir en alguna ocasión, quizás durante un momento propicio a la enseñanza inspirada por un informe noticioso. Usted puede querer que su hijo adolescente sepa que el ingrediente de la marihuana que tiene algún valor medicina -- delta-9-tetrahidrocannabinol (THC) -- ya lo pueden recetar los médicos en forma de una píldora que no contiene las substancias carcinógenas del humo de la marihuana. Otros analgésicos médicos son la codeína y la morfina, que luego de rigurosas pruebas y exámenes efectuados por organizaciones médicas científicas, se ha determinado que no hay peligro en recetarlas.
Es importante que los padres encomien y alienten a los adolescentes por todo lo que hacen bien y por las decisiones positivas que toman. Cuando usted se siente orgulloso de su hijo, dígaselo. Saber que los adultos lo perciben y aprecian, lo motiva en alto grado y puede reafirmar su compromiso de evitar el consumo de drogas. Su hijo adolescente puede también sentirse impresionado por la importancia que tiene servir de ejemplo para un hermano o hermana menor.
- Del 24 al 28 de septiembre realizaremos
- Viernes 28 realizaremos una jornada deportiva en la cancha “
Buenas maneras
Niños, jóvenes y mayores deben regirse por unas normas de comportamiento adecuadas. Vivir en sociedad conlleva respetar unas normas y conocer unas reglas básicas de comportamiento. Puedes ser muy estudioso, un buen deportista o un estupendo artista... pero lo que tienes que ser es una buena persona y educada.
Hay que ser educado con tus compañeros, con tus padres, con las personas mayores... con todo el mundo.
Hábitos cotidianos. Saber convivir. Niños agradables.
La buena conducta en casa es fundamental para una buena convivencia familiar; si además somos muchos en casa (hijos, padres, abuelos, parientes, etc.) aún es mucho más necesario. Además de las reglas básicas de comportamiento se pueden establecer otras propias que vayan encaminadas a mejorar la convivencia dentro todos los miembros de la familia y personas que viven en casa.
Vamos a dar algunas pautas que hacen que las relaciones con los demás miembros de la casa vayan por buen camino:
.- Desde por la mañana al levantarnos lo primero que debemos hacer es dar los buenos días a todas las personas que nos encontremos por la casa (bien sea camino del baño, de la cocina o de donde sea).
.- Lo primero de todo, al levantarse, es asearse y vestirse, nada de ir de cualquier manera a desayunar (y mucho menos en ropa interior o desnudo).
.- Se pueden hacer preguntas de cortesía como ¿Qué tal has dormido?, ¿Has descansado bien?, etc.
.- Dejar recogido el pijama, la habitación y la cama hecha antes de irse al colegio.
.- Si a mediodía se debe colaborar a la hora de poner la mesa y ayudar en lo que se pueda (o en lo que nos indiquen nuestros mayores).
.- Al terminar de comer, siempre se debe recoger nuestro servicio (plato, vaso y cubiertos) y llevarlo a la cocina. Si nos piden otro tipo de ayuda habrá que hacerlo. Las tareas de casa se deben repartir entre todos los que conviven bajo el mismo techo.
.- Al salir de casa siempre se debe uno despedir de los presentes; bien de palabra con un "hasta luego", "adiós", "hasta pronto", etc. con un abrazo o un beso.
.- Al llegar a casa, al mediodía o por la tarde, se debe saludar a todos los presentes, de la misma forma que al despedirse: de palabra y con un beso o abrazo.
.- A la hora de la cenar, igual que a la hora de la comida, colaborar en todo lo que se pueda o en todo lo que nos manden.