sábado, 29 de diciembre de 2007
A veces los deseos tardan porque queremos lo que no nos conviene
viernes, 28 de diciembre de 2007
¿Cómo abordar temas financieros con los niños?
Hablar de dinero con los niños y niñas desde que nacen y enseñarles cómo ganarlo y cómo manejarlo es muy importante, pues vivimos en un mundo económico en el cual utilizamos el dinero para vivir, para darnos gusto, para compartir, etc.
Para iniciar con el tema de la formación financiera para niños y niñas, quiero compartir algunas preguntas que me han hecho varias personas y que pienso pueden ser inquietudes generales.
¿Por qué es importante enseñar a los niños desde pequeños el tema del dinero?
Podemos encontrar en nuestra sociedad personas quienes afirman que el dinero no es importante y otras para quienes el dinero es lo más importante, tanto que llegan a realizar actos que atentan contra otras personas o contra la sociedad con tal de aumentar sus arcas.
Estas actitudes frente al dinero me han convencido de que no se trata de enseñar netamente cuestiones financieras a los niños y niñas. Se trata de abordar lo que hay detrás del dinero: hay creencias, hay valores y hay toda una cultura en relación con el dinero que influye en nuestras formas de ganar y de gastar lo que obtenemos. Enseñar a los niños valores y creencias que sustenten su relación con el dinero, al igual que fomentar en ellos (as) una cultura de prosperidad, es darles herramientas para manejar con sabiduría su vida económica.
¿Qué significa que existe toda una cultura en relación con el dinero?
Cada persona posee actitudes positivas o negativas frente al dinero. Cuando las actitudes son compartidas por los miembros de una comunidad, estamos hablando de cultura. Así que la cultura en relación con el dinero se refiere a las actitudes que, frente al dinero, comparten la mayoría de las personas en una sociedad. Y podemos hablar específicamente de dos clases de cultura: cultura de pobreza y cultura de prosperidad.
Para entender qué significa cada una de estas culturas es importante diferenciar entre estar rico y ser rico, y entre estar pobre y ser pobre. Estar rico o tener riqueza es un estado temporal. Se refiere a la cantidad de recursos que posee en un momento determinado una persona, una familia, una comunidad, una ciudad, un país. A mayor cantidad de dinero, más rica económicamente es una persona. Ser rico, ser próspero o poseer una cultura de prosperidad es un sentimiento duradero y profundo de abundancia, que genera paz, tranquilidad, seguridad y felicidad. También es un proceso que implica: a) Ser consciente de los recursos que se poseen, b) Mantener una actitud positiva hacia la vida y hacia lo que se posee, la cual le permite a la persona disfrutar lo que tiene, sentir abundancia y seguridad en sí misma y en el entorno y c) Saber manejar los recursos (pocos o muchos) que se poseen.
Estar pobre es no poseer dinero en un momento dado. Es una carencia temporal de recursos, mientras que ser pobre o poseer una cultura de pobreza es un sentimiento duradero y profundo de escasez que genera angustia, temor, inseguridad. También es un proceso que implica: a) No darse cuenta de los recursos que se poseen; b) Mantener una actitud negativa hacia la vida y hacia lo que se posee, la cual lleva a la persona a quejarse, criticar, envidiar, culpar a los demás de su situación y pensar que no tiene control sobre la misma, y c) Manejar inadecuadamente los recursos (pocos o muchos) que se poseen.
Una persona próspera y sin dinero genera fácilmente riqueza, mientras que una persona que tiene riqueza mas no es próspera, puede perder fácilmente su riqueza, pues no tiene las actitudes, ni las habilidades para mantenerla e incrementarla. Esto explica por qué algunas personas que han ganado la lotería, al cabo de poco tiempo, no cuentan con el dinero proveniente de la misma, mientras que personas que en un momento de su vida quiebran y lo pierden todo, con su iniciativa, ingenio y emprendimiento surgen de nuevo y vuelven a crear una gran riqueza. Las primeras poseen una cultura de pobreza y las segundas, una cultura de prosperidad.
¿En qué se sustentan la cultura de pobreza y la cultura de prosperidad?
Renny Yagosesky plantea que la cultura de pobreza se sustenta en tres aspectos: Las personas:
A) No asumen responsabilidad por sus pensamientos, sentimientos y actos.
B) Evaden el cambio
C) Obstaculizan que otros prosperen.
Mientras que la cultura de prosperidad se sustenta en tres aspectos opuestos. Las personas:
A) Asumen responsabilidad por sus sentimientos, pensamientos y actos.
B) Enfrentan adecuadamente el cambio.
C) Facilitan y disfrutan que otros prosperen.
Por lo anterior, formar financieramente a los niños es facilitar que desarrollen una cultura de prosperidad con la cual generen y administren adecuadamente el dinero y sobre la cual construyan su riqueza material.
Hacerlo, implica facilitar que los niños y niñas se den cuenta de los recursos que poseen, aprendan a disfrutarlos y a manejarlos adecuadamente y mantengan una actitud positiva y optimista frente a sí mismos, a los demás y a sus circunstancias. Implica también, enseñarles a asumir la responsabilidad por lo que sienten, piensan y por sus comportamientos, ayudarles a enfrentar adecuadamente los cambios y especialmente enseñarles a gozar con la prosperidad de otras personas.
El primer paso para enseñar una cultura de prosperidad a los niños y niñas es vivir nosotros como adultos, una cultura de prosperidad, pues sólo damos de aquello que tenemos. Si tenemos cultura de prosperidad enseñaremos esto, mientras que si tenemos una cultura de pobreza, esto es lo que los niños y niñas, nos aprenderán.
* Autora del libro “Cómo facilitar el despertar financiero en los niños y niñas” Bogotá: Editorial El Manual Moderno.
Autora: Colección de seis módulos dirigidos a padres y docentes sobre “Formación Financiera para niños” En: www.minidocs.es
lunes, 15 de octubre de 2007
La televisión impide el crecimiento de las capacidades emocionales.
¿Cómo quiere que su hijo aprenda acerca del mundo, mirando o haciendo? La TV puede ser lo que más desalienta el desarrollo de las capacidades sociales y emocionales.
· Aconseje a su familia sobre la idea de hacer una dieta de televisión de quizá dos horas diarias (esto debería incluir los videojuegos y los videos alquilados), debe aplicarse a todos los miembros de la familia, no solamente a los niños.
· Planifique las actividades para reemplazar a la televisión.
· Desempolve los juegos de mesa.
· Vaya a la biblioteca y consiga algunos libros.
· Haga una lista de proyectos artísticos y hobbys en los que se pueda trabajar.
http://www.inteligencia-emocional.org/aplicaciones_practicas/la_tv_impide_el_crecimiento_de_ie.htm
domingo, 7 de octubre de 2007
jueves, 27 de septiembre de 2007
Informativo #8
Mañana viernes 28 de septiembre recuerden llevar a su hij@ con el uniforme de gimnasia completo de 8:00 a 11:00 a.m. ambas jornadas a una mañana deportiva a la cancha “
- El lunes 1 de octubre iniciamos el segundo valor en la maleta viajera “el respeto”
- Estamos enviando el cronograma de actividades y el menú de lonchera del mes de octubre.
- Recordamos a las familias la documentación que les falta de sus hij@s.
lunes, 24 de septiembre de 2007
COMO CRECER LIBRE DE DROGAS:
GUIA DE PREVENCION PARA LOS PADRES
DESDE LA PERSPECTIVA DE SU HIJO
Por qué un niño consume drogas
De modo comprensible, algunos padres de niños que consumen drogas piensan que su hijo podría haberse visto presionado por sus compañeros y por los traficantes para que se entregue a ese consumo. Pero los niños dicen que optan por consumirlas debido a que quieren librarse del aburrimiento; sentirse bien; olvidar sus problemas y relajarse; divertirse; satisfacer su curiosidad; jugar con el peligro; aliviar sus dolores; sentirse adultos; demostrar su independencia; pertenecer a un grupo específico; o mostrarse audaces y superiores.
En lugar de actuar bajo la influencia de nuevos amigos cuyos hábitos adoptan, niños y adolescentes a menudo cambian de compañeros para poder reunirse con otros que han elegido sus mismos estilos de vida.
Los padres son los que mejor conocen a sus hijos y, por lo tanto, están en mejores condiciones para sugerirles alternativas saludables al consumo de drogas. Los deportes, los clubes, las lecciones de música, los proyectos de servicio a la comunidad y las actividades para después de clase no sólo mantienen activos e interesados a niños y adolescentes, sino que también los acercan más a sus padres, que pueden asistir a juegos deportivos y actuaciones artísticas. Para desarrollar un sentido positivo de independencia, se puede alentar al joven a cuidar niños o servir de mentor de otro niño. Para satisfacer el gusto de correr riesgos, sugiera trepar colinas, practicar karate o acampar.
Nuestra Cultura,
¿qué les Dice a los Niños Acerca de las Drogas?
Desafortunadamente las modas que prosperan en nuestra cultura son en ocasiones las tienen más capacidad de escandalizar. Hoy, los niños viven rodeados de mensajes sutiles y explícitos que les dicen qué tienen de "bueno" el alcohol, el tabaco y las drogas. Sus hijos pueden ver personajes de televisión que viven en la opulencia y el esplendor gracias al dinero de las drogas, pueden dar con un sitio en la web donde se urge a legalizar la marihuana, pueden a sus estrellas favoritas fumando en sus películas más recientes, o pueden escuchar canciones que describen lo excitante que es hacer el amor mientras se está drogado.
Para combatir estas impresiones, ponga su televisor y su computadora en un área que pueda compartir toda la familia, de modo que usted pueda vigilar lo que ven sus hijos.
Siéntese junto a ellos cuando miran televisión. Explore la Internet con ellos para hacerse una idea de lo que les gusta. Cualquier cosa que sea perturbadora puede convertirse en un "momento de enseñanza". Usted puede querer establecer pautas para los espectáculos televisados, películas y sitios en la web que considera apropiados para su hijo. (Puede también querer tranquilizar a sus niños asegurándoles que el mundo no es un lugar tan sombrío como aparece en las noticias, que se concentran fuertemente en los problemas de la sociedad).
De la misma manera, familiarícese usted mismo con las estaciones de radio, discos compactos y cintas magnetofónicas que prefieren sus hijos. Según una encuesta reciente, la mayoría de los adolescentes considera que escuchar música es su actividad no escolar favorita, y le dedican de tres a cuatro horas diarias. Puesto que muchas de las canciones que oyen hacen que el consumo de drogas parezca incitante y libre de consecuencias, usted querrá combatir esta impresión oponiéndole su propia y clara posición.
Cómo Enseñarle a su Hijo Acerca de las Drogas
Niños en Edad Preescolar
Puede parecer prematuro hablarles acerca de las drogas a niños de esta edad, pero las actitudes y hábitos que forman en esa época de sus vidas tienen una influencia importante en las decisiones que tomarán cuando sean mayores. En esta temprana edad, están ansiosos de conocer y memorizar reglas, y quieren que usted les dé su opinión de lo que es "malo" y de lo que es "bueno". Aunque son bastante grandes como para comprender que fumar es malo para ellos, no están preparados para entender las complejidades del alcohol, el tabaco y otras drogas. Sin embargo, es una buena edad para que practiquen las destrezas de toma de decisiones y solución de problemas que necesitarán luego para decir que no.
He aquí algunas maneras de ayudar a sus hijos en edad preescolar a tomar buenas decisiones acerca de lo que deben y lo que no deben ingerir:
- Discuta por qué los niños necesitan alimentos sanos. Haga que su hijo cite varios de sus alimentos favoritos y explique cómo contribuyen a su salud y su fuerza.
- Reserve periodos regulares en los que usted prestarle a su hijo o hija toda su atención. Juegue con él; aprenda lo que a ella le gusta y le disgusta; hágale saber a su hijo que usted lo ama; dígale a su niña que es demasiado maravillosa y única como para entregarse a las drogas. Usted establecerá con sus hijos fuertes vínculos de confianza y afecto que harán que, en años futuros, sea más fácil apartarlos de las drogas.
- Fije pautas como jugar limpio, compartir juguetes y decir la verdad, de modo que los niños sepan qué clase de comportamiento usted espera de ellos.
- Aliente a su niño a seguir instrucciones y hacer preguntas si no las comprende.
- Cuando su niño se sienta frustrado mientras juega, aproveche la oportunidad para fortalecer las destrezas de solución de problemas. Por ejemplo, si una torre de bloques se cae una y otra vez, colabore con él para encontrar posibles soluciones. Convertir una mala situación en un éxito refuerza la confianza que tiene el niño en sí mismo.
- Siempre que sea posible, deje que su hijo escoja sus vestidos. Aun si sus ropas se ven un tanto dispares, usted habrá reforzado la capacidad de su hijo de tomar decisiones.
- Indíquele las substancias tóxicas y dañinas que se encuentran comúnmente en una casa, tales como blanqueadores de ropa, líquido limpiador de cocina y líquido para lustrar muebles, y léales las etiquetas en voz alta. Explíqueles a sus hijos que no todas las drogas "malas" tienen etiquetas, de modo que sólo deben comer u oler alimentos o una medicina que les han dado usted, uno de los abuelos o una niñera.
- Explíqueles que las recetas médicas son drogas que pueden ayudar a la persona para la cual han sido recetadas, pero que pueden hacerle daño a cualquier otro, especialmente a los niños, que deben mantenerse apartados de ellas.
Del Jardín de Infantes Hasta el Tercer Grado
(de cinco a ocho años de edad)
A esta edad, un niño demuestra por lo común interés creciente en el mundo que está por fuera de su familia y su casa. Ahora es el momento de comenzar a explicarle lo que son el alcohol, el tabaco y las drogas, que algunos las usan aun cuando sean dañinas, y las consecuencias de usarlas. Discuta cómo cualquier cosa que se ingiere y no sea alimento puede ser extremadamente dañino. Cómo interfieren las drogas con la manera en que funcionan nuestros cuerpos y pueden enfermar a una persona y hasta causarle la muerte. (A esta edad la mayoría de los niños tienen experiencias reales de la muerte de un pariente o de la muerte de un pariente de algún compañero de escuela). Explíquele la idea de la adicción -- que el consumo de drogas puede convertirse en un hábito muy malo que es difícil de abandonar. Elogie a sus hijos por cuidar de sus cuerpos y evitar cosas que pueden hacerles daño.
Para cuando sus hijos están en tercer grado, deben comprender:
- cómo difieren entre sí los alimentos, venenos, medicinas y drogas ilegales;
- cómo las medicinas recetadas por un médico y administradas por un adulto responsable pueden ayudar durante las enfermedadaes, pero pueden ser dañinas si se las usa incorrectamente, de modo tal que es necesario que los niños se mantengan apartados de cualquier substancia o envase desconocido;
- por qué los adultos pueden beber alcohol, pero no los niños, incluso en pequeñas cantidades: es perjudicial para los cerebros y cuerpos de los niños, que se están desarrollando.
Grados cuarto a sexto (de 9 a 11 años de edad)
Continúe asumiendo una posición firme en relación con las drogas. En esta edad, los niños pueden participar en una discusión de nivel más elevada acerca de por qué la gente se siente atraída por las drogas. Usted puede utilizar la curiosidad del niño acerca de acontecimientos traumáticos importantes en la vida de la gente (como un accidente de tránsito o un divorcio), para discutir cómo las drogas pueden ser causa de estos acontecimientos. A esta edad, a los niños les gusta también enterarse de hechos, especialmente cuando son extraños, y quieren saber cómo funcionan las cosas. Este grupo de edades puede sentirse fascinado por la manera como las drogas afectan el cerebro o el cuerpo del que las consume. Explique cómo cualquier cosa que se toma en exceso -- ya sea jarabe para la tos o aspirina -- puede ser peligrosa.
Los amigos -- ya se trate del mejor amigo o de un grupo de amigos -- son extremadamente importantes en esta edad, como lo es el armonizar con el grupo y ser considerado "normal". Cuando los niños entran en los primeros años o los años intermedios de la escuela secundaria, dejan su ambiente más reducido y protector y se unen a un grupo mucho más grande y menos íntimo de preadolescentes. Estos niños un poco mayores pueden exponer su hijo al alcohol, el tabaco o las drogas. Las investigaciones demuestran que cuanto más temprano empiezan los niños a consumir estas substancias, más probable es que experimenten problemas graves. Es esencial que las actitudes antidrogas de su hijo sean vigorosas antes de que entre en los primeros años o los años intermedios de la escuela secundaria.
Antes de salir de la escuela primaria, su niño debe conocer:
- los efectos inmediatos del alcohol, el tabaco y las drogas en diferentes partes del cuerpo, inclusive el peligro de entrar en coma o ingerir una sobredosis mortal;
- las consecuencias de largo plazo -- cómo y por qué las drogas pueden ser adictivas y hacer que quienes las consumen pierdan el control de sus vidas;
- las razones por las que las drogas son especialmente peligrosas para los organismos en crecimiento;
- los problemas que el alcohol y las otras drogas ilegales pueden causarle no sólo a quien las consume, sino también a su familia y al resto del mundo.
Ensaye situaciones potenciales en las que algunos amigos ofrecen drogas. Haga que sus hijos practiquen responder con un firme "¡Eso es realmente malo para ti!". Deles permiso para que lo usen a usted como excusa: "¡Mi madre me mataría si bebo una cerveza!". "No inquietar a mis padres" es una de las principales razones que aducen los preadolescentes para explicar por qué no consumirán marihuana.
Enséñeles a sus hijos a estar al tanto de cómo se promueven las drogas y el alcohol. Discuta cómo la publicidad, las letras de las canciones, las películas y los programas de televisión los bombardean con mensajes que dicen que consumir alcohol, tabaco y otras drogas tiene sus encantos. Asegúrese de que son capaces de separar los mitos de la realidad en lo que se refiere al consumo de alcohol, tabaco y otras drogas y alábelos por saber pensar por sí mismos.
Averigüe quiénes son los amigos de sus hijos, qué lugares frecuentan y qué les gusta hacer. Entable amistad con los padres de los amigos de sus hijos, de modo de poder apoyar los esfuerzos de los otros. Usted se sentirá en contacto más estrecho con la vida diaria de su hijo y estará en mejores condiciones para reconocer los puntos problemáticos. (Un niño cuyos padres consumen drogas, muy probablemente las consumirá también). Los niños de esta edad agradecen esta atención y participación. De hecho, dos tercios de los alumnos de cuarto grado dijeron que desearían que sus padres hablaran más con ellos acerca de las drogas.
Del séptimo al octavo grado (de 12 a 14 años de edad)
Un estereotipo común sostiene que los adolescentes son rebeldes, se dejan llevar por la presión de sus compañeros y juegan con el peligro hasta destruirse a sí mismos. Aunque a menudo los adolescentes parecen no mostrarse receptivos a los consejos de los padres mientras se esfuerzan por llegar a ser independientes, necesitan más que nunca el apoyo, la participación y la guía paternales.
Los adolescentes más jóvenes pueden experimentar cambios extremados y rápidos en sus cuerpos, sus vidas emocionales y sus relaciones. La adolescencia es a menudo una época de confusión y tensiones, caracterizada por cambios de ánimo y una profunda inseguridad, a medida que los adolescentes luchan por establecer sus propias identidades. No es sorprendente que esta sea la época en que muchos jóvenes prueban por primera vez el alcohol, el tabaco y otras drogas.
Los padres pueden no comprender que sus jóvenes hijos se sienten rodeados por las drogas. Cerca de nueve de cada diez adolescentes concuerdan en que "en estos días, parece que la marihuana está en todas partes". Los adolescentes tienen el doble de probabilidades de consumir marihuana que lo que creen sus padres, y se drogan en lugares que para sus padres están libres de riesgos, como la escuela, el hogar y las casas de los amigos.
Aunque los adolescentes pueden no demostrar que lo sienten así, los padres afectan profundamente las opciones de sus hijos acerca de las drogas. Saque partido de la intensidad con que muchos jóvenes se preocupan por su imagen social y su apariencia para ponerles de manifiesto las consecuencias inmediatas y desagradables del consumo del tabaco y la marihuana -- por ejemplo, que el tabaco es causa del mal aliento y mancha los dientes y hace que las ropas y el pelo huelan mal. Al mismo tiempo, usted debería discutir los efectos a largo plazo de las drogas:
- la carencia de destrezas sociales y emocionales decisivas, que de ordinario se aprenden durante la adolescencia;
- el peligro de sufrir de cáncer pulmonar y enfisema debido al hábito de fumar;
- accidentes de tráfico fatales o invalidantes y lesiones hepáticas derivadas del alcoholismo;
- adicción, coma cerebral y muerte.
Del décimo al duodécimo grado (15 a 17 años de edad)
Los adolescentes ya mayores han tomado ya en muchas ocasiones decisiones acerca de probar o no drogas. Los adolescentes de hoy conocen lo que es el consumo de drogas, distinguen no sólo entre las diferentes drogas y sus efectos sino también entre probarlas, consumirlas ocasionalmente y ser adicto a ellas. Presencian cómo muchos de sus compañeros consumen drogas, algunos sin sufrir consecuencias obvias o inmediatas, mientras otros pierden el control al hacerlo.
Para resistir la presión de sus compañeros, los adolescentes necesitan algo más que un mensaje general en el sentido de no consumir drogas. Es también apropiado mencionar cómo el consumo de alcohol, tabaco y otras drogas durante el embarazo ha sido vinculado con defectos de nacimiento en los bebés. A los adolescentes hay que advertirles de los efectos potencialmente mortales de combinar drogas. Necesitan oír que sus padres afirmen que cualquiera puede convertirse en un consumidor crónico o un adicto y que incluso el consumo no adictivo puede tener consecuencias graves y permanentes.
Los adolescentes tienden a ser idealistas y disfrutan de oír cómo pueden ayudar a hacer que el mundo sea un lugar mejor donde vivir. Dígales a sus hijos adolescentes que el consumo de drogas no es un crimen sin víctimas, y asegúrese de que comprendan el efecto que tiene en nuestra sociedad el consumo de drogas. Llame la atención de su hijo adolescente señalándole que evitar las drogas puede ayudarlo a hacer de su ciudad un lugar mejor y menos peligroso, y que estar libre de drogas hace que, después de clase, se disponga de más energía y voluntad para servir de mentor de niños más pequeños -- actividades que la comunidad espera de él.
Su hijo adolescente puede estar al tanto del debate en torno a la legalización de la marihuana y sobre si los médicos podrían recetarla con propósitos curativos. La idea que una droga ilegal puede ofrecer ventajas desde el punto de vista de la salud, induce a confusión. Ahora que su hijo adolescente es lo bastante grande como para comprender la complejidad de la cuestión, es importante discutir en alguna ocasión, quizás durante un momento propicio a la enseñanza inspirada por un informe noticioso. Usted puede querer que su hijo adolescente sepa que el ingrediente de la marihuana que tiene algún valor medicina -- delta-9-tetrahidrocannabinol (THC) -- ya lo pueden recetar los médicos en forma de una píldora que no contiene las substancias carcinógenas del humo de la marihuana. Otros analgésicos médicos son la codeína y la morfina, que luego de rigurosas pruebas y exámenes efectuados por organizaciones médicas científicas, se ha determinado que no hay peligro en recetarlas.
Es importante que los padres encomien y alienten a los adolescentes por todo lo que hacen bien y por las decisiones positivas que toman. Cuando usted se siente orgulloso de su hijo, dígaselo. Saber que los adultos lo perciben y aprecian, lo motiva en alto grado y puede reafirmar su compromiso de evitar el consumo de drogas. Su hijo adolescente puede también sentirse impresionado por la importancia que tiene servir de ejemplo para un hermano o hermana menor.
sábado, 22 de septiembre de 2007
Informativo #7
- Del 24 al 28 de septiembre realizaremos
- Viernes 28 realizaremos una jornada deportiva en la cancha “
Buenas maneras
Niños, jóvenes y mayores deben regirse por unas normas de comportamiento adecuadas. Vivir en sociedad conlleva respetar unas normas y conocer unas reglas básicas de comportamiento. Puedes ser muy estudioso, un buen deportista o un estupendo artista... pero lo que tienes que ser es una buena persona y educada.
Hay que ser educado con tus compañeros, con tus padres, con las personas mayores... con todo el mundo.
Hábitos cotidianos. Saber convivir. Niños agradables.
La buena conducta en casa es fundamental para una buena convivencia familiar; si además somos muchos en casa (hijos, padres, abuelos, parientes, etc.) aún es mucho más necesario. Además de las reglas básicas de comportamiento se pueden establecer otras propias que vayan encaminadas a mejorar la convivencia dentro todos los miembros de la familia y personas que viven en casa.
Vamos a dar algunas pautas que hacen que las relaciones con los demás miembros de la casa vayan por buen camino:
.- Desde por la mañana al levantarnos lo primero que debemos hacer es dar los buenos días a todas las personas que nos encontremos por la casa (bien sea camino del baño, de la cocina o de donde sea).
.- Lo primero de todo, al levantarse, es asearse y vestirse, nada de ir de cualquier manera a desayunar (y mucho menos en ropa interior o desnudo).
.- Se pueden hacer preguntas de cortesía como ¿Qué tal has dormido?, ¿Has descansado bien?, etc.
.- Dejar recogido el pijama, la habitación y la cama hecha antes de irse al colegio.
.- Si a mediodía se debe colaborar a la hora de poner la mesa y ayudar en lo que se pueda (o en lo que nos indiquen nuestros mayores).
.- Al terminar de comer, siempre se debe recoger nuestro servicio (plato, vaso y cubiertos) y llevarlo a la cocina. Si nos piden otro tipo de ayuda habrá que hacerlo. Las tareas de casa se deben repartir entre todos los que conviven bajo el mismo techo.
.- Al salir de casa siempre se debe uno despedir de los presentes; bien de palabra con un "hasta luego", "adiós", "hasta pronto", etc. con un abrazo o un beso.
.- Al llegar a casa, al mediodía o por la tarde, se debe saludar a todos los presentes, de la misma forma que al despedirse: de palabra y con un beso o abrazo.
.- A la hora de la cenar, igual que a la hora de la comida, colaborar en todo lo que se pueda o en todo lo que nos manden.
(Web infantil y juvenil Teb & Tib)





































































































