sábado, 29 de diciembre de 2007

A veces los deseos tardan porque queremos lo que no nos conviene

Cuentan que un día un campesino le pidió a Dios le permitiera mandar sobre la Naturaleza para que –según él – le rindieran mejor sus cosechas.¡Y Dios se lo concedió!Entonces cuando el campesino quería lluvia ligera, así sucedía; cuando pedía sol, éste brillaba en su esplendor; si necesitaba más agua, llovía más regularmente; etc.Pero cuando llegó el tiempo de la cosecha, su sorpresa y estupor fueron grandes porque resultó un total fracaso. Desconcertado y medio molesto le preguntó a Dios por qué salió así la cosa, si él había puesto los climas que creyó convenientes.Pero Dios le contestó:–"Tú pediste lo que quisiste, más no lo que de verdad convenía. Nunca pediste tormentas, y éstas son muy necesarias para limpiar la siembra, ahuyentar aves y animales que la consuman, y purificarla de plagas que la destruyan ...Así nos pasa: queremos que nuestra vida sea puro amor y dulzura, nada de problemas.El optimista no es aquel que no ve las dificultades, sino aquel que no se asusta ante ellas, no se echa para atrás.Por eso podemos afirmar que las dificultades son ventajas, las dificultades maduran a las personas, las hacen crecer.Por eso hace falta una verdadera tormenta en la vida de una persona, para hacerla comprender cuánto se ha preocupado por tonterías por chubascos pasajeros.Una tormenta en tu vida seguramente hará estallar el pensamiento en miles de relámpagos por segundo, y seguramente, creerás que todo es maldición y mala suerte, pero la fe, la constancia, la voluntad y la resignación, harán que logres como cosecha, los mejores frutos que solo se obtienen cuando el frío de los años ha endulzado tu decir, tu obrar y tu soñar.

viernes, 28 de diciembre de 2007

¿Cómo abordar temas financieros con los niños?

Educar a los niños en el manejo del dinero es permitirles crecer en una cultura de prosperidad. No es lo mismo ser rico y tener riqueza.

Hablar de dinero con los niños y niñas desde que nacen y enseñarles cómo ganarlo y cómo manejarlo es muy importante, pues vivimos en un mundo económico en el cual utilizamos el dinero para vivir, para darnos gusto, para compartir, etc.

Para iniciar con el tema de la formación financiera para niños y niñas, quiero compartir algunas preguntas que me han hecho varias personas y que pienso pueden ser inquietudes generales.

¿Por qué es importante enseñar a los niños desde pequeños el tema del dinero?

Podemos encontrar en nuestra sociedad personas quienes afirman que el dinero no es importante y otras para quienes el dinero es lo más importante, tanto que llegan a realizar actos que atentan contra otras personas o contra la sociedad con tal de aumentar sus arcas.

Estas actitudes frente al dinero me han convencido de que no se trata de enseñar netamente cuestiones financieras a los niños y niñas. Se trata de abordar lo que hay detrás del dinero: hay creencias, hay valores y hay toda una cultura en relación con el dinero que influye en nuestras formas de ganar y de gastar lo que obtenemos. Enseñar a los niños valores y creencias que sustenten su relación con el dinero, al igual que fomentar en ellos (as) una cultura de prosperidad, es darles herramientas para manejar con sabiduría su vida económica.

¿Qué significa que existe toda una cultura en relación con el dinero?

Cada persona posee actitudes positivas o negativas frente al dinero. Cuando las actitudes son compartidas por los miembros de una comunidad, estamos hablando de cultura. Así que la cultura en relación con el dinero se refiere a las actitudes que, frente al dinero, comparten la mayoría de las personas en una sociedad. Y podemos hablar específicamente de dos clases de cultura: cultura de pobreza y cultura de prosperidad.

Para entender qué significa cada una de estas culturas es importante diferenciar entre estar rico y ser rico, y entre estar pobre y ser pobre. Estar rico o tener riqueza es un estado temporal. Se refiere a la cantidad de recursos que posee en un momento determinado una persona, una familia, una comunidad, una ciudad, un país. A mayor cantidad de dinero, más rica económicamente es una persona. Ser rico, ser próspero o poseer una cultura de prosperidad es un sentimiento duradero y profundo de abundancia, que genera paz, tranquilidad, seguridad y felicidad. También es un proceso que implica: a) Ser consciente de los recursos que se poseen, b) Mantener una actitud positiva hacia la vida y hacia lo que se posee, la cual le permite a la persona disfrutar lo que tiene, sentir abundancia y seguridad en sí misma y en el entorno y c) Saber manejar los recursos (pocos o muchos) que se poseen.

Estar pobre es no poseer dinero en un momento dado. Es una carencia temporal de recursos, mientras que ser pobre o poseer una cultura de pobreza es un sentimiento duradero y profundo de escasez que genera angustia, temor, inseguridad. También es un proceso que implica: a) No darse cuenta de los recursos que se poseen; b) Mantener una actitud negativa hacia la vida y hacia lo que se posee, la cual lleva a la persona a quejarse, criticar, envidiar, culpar a los demás de su situación y pensar que no tiene control sobre la misma, y c) Manejar inadecuadamente los recursos (pocos o muchos) que se poseen.

Una persona próspera y sin dinero genera fácilmente riqueza, mientras que una persona que tiene riqueza mas no es próspera, puede perder fácilmente su riqueza, pues no tiene las actitudes, ni las habilidades para mantenerla e incrementarla. Esto explica por qué algunas personas que han ganado la lotería, al cabo de poco tiempo, no cuentan con el dinero proveniente de la misma, mientras que personas que en un momento de su vida quiebran y lo pierden todo, con su iniciativa, ingenio y emprendimiento surgen de nuevo y vuelven a crear una gran riqueza. Las primeras poseen una cultura de pobreza y las segundas, una cultura de prosperidad.

¿En qué se sustentan la cultura de pobreza y la cultura de prosperidad?

Renny Yagosesky plantea que la cultura de pobreza se sustenta en tres aspectos: Las personas:
A) No asumen responsabilidad por sus pensamientos, sentimientos y actos.
B) Evaden el cambio
C) Obstaculizan que otros prosperen.

Mientras que la cultura de prosperidad se sustenta en tres aspectos opuestos. Las personas:
A) Asumen responsabilidad por sus sentimientos, pensamientos y actos.
B) Enfrentan adecuadamente el cambio.
C) Facilitan y disfrutan que otros prosperen.

Por lo anterior, formar financieramente a los niños es facilitar que desarrollen una cultura de prosperidad con la cual generen y administren adecuadamente el dinero y sobre la cual construyan su riqueza material.

Hacerlo, implica facilitar que los niños y niñas se den cuenta de los recursos que poseen, aprendan a disfrutarlos y a manejarlos adecuadamente y mantengan una actitud positiva y optimista frente a sí mismos, a los demás y a sus circunstancias. Implica también, enseñarles a asumir la responsabilidad por lo que sienten, piensan y por sus comportamientos, ayudarles a enfrentar adecuadamente los cambios y especialmente enseñarles a gozar con la prosperidad de otras personas.

El primer paso para enseñar una cultura de prosperidad a los niños y niñas es vivir nosotros como adultos, una cultura de prosperidad, pues sólo damos de aquello que tenemos. Si tenemos cultura de prosperidad enseñaremos esto, mientras que si tenemos una cultura de pobreza, esto es lo que los niños y niñas, nos aprenderán.

* Autora del libro “Cómo facilitar el despertar financiero en los niños y niñas” Bogotá: Editorial El Manual Moderno.
Autora: Colección de seis módulos dirigidos a padres y docentes sobre “Formación Financiera para niños” En: www.minidocs.es